viernes, 29 de enero de 2010

CARTAS A JAZMIN. LA RANITA Y LA NATA

Querida Jazmin, hace días que no se nada de ti y las últimas noticias no eran nada buenas. No sabes cuanto me gustaría estar más cerca de ti y poder compartir algo más que unas cartas de vez en cuando. El otro día me llamaste y no estaba . Es una pena pues me h ubiera gustado mucho oir tu voz. Yo no me he atrevido a llamar porque se que si tu no me llamas es que no tienes fuerzas para hacerlo. Me entristece mucho recordar tus últimas palabras. Eran muy desanimadas y describian muy bien lo mal que te sentías. Espero que ya te hayas recuperado un poco pero si no es así hazme un favor. No tires la toalla. No debes rendirte a la enfermedad, no dejes que la desesperación se adueñe de tí. Creo que mientras el sol siga brillando hay un resquicio de esperanza. Buscalo y agarrate fuerte a él. Sabes que de alguna forma estamos unidas en esto y tenemos que encontrar la forma de tirar la una de la otra. Me vas a decir que es muy sencillo hablar desde fuera pero no es así. Se lo que es llegar al fondo del pozo y verlo todo negro, pero aún así, y tu recordarás que otras veces te ha funcionado, un momento antes de dejar que la oscuridad te devore, algo te hace reaccionar y rebelarte y entonces la sola intención de subir hacia arriba otra vez te da la fuerza suficiente para seguir pataleando. Te voy a contar un cuento, a mi  manera que  a mi me encanta y que seguramente tu habras leido:

LA RANITA Y LA NATA

Había una vea dos ranitas que por golosas se habían caido a un bote de nata.  Las dos pataleaban desesperadas pero cada vez les costaba más mantenerse a flote.Veían atonitas como sus fuerzas se iban acabando y aún así no conseguian salir del bote. Una de ellas, agotada completamente se dijo que era inutil seguir peleando, que estaba agotada, desesperada y no le quedaban motivos ni fuerzas para seguir moviéndose. Pensó que lo mejor era quedarse quieta y no hacer nada pues de todas formas acabaría ahogandose pues no había forma ninguna de salir de donde estaban atrapadas y su cuello cada vez se hundía más y más en las profundidades de la nata. Poco a poco se fue quedando quieta y no tardó mucho en hundirse. La otra, agotada igualmente trató de animar a su compañera a seguir pataleando, estaba segura de que algo pasaría y su suerte cambiaría, algo o alguien aparecería y las sacaría de allí, pero fué inutil, su amiga se fué hundiendo, hundiendo hasta que desaparecíó en el fondo. Ella pensó por un momento hacer lo mismo, estaba agotadísima y si se dejaba ir al menos descansaría, pero algo le susurró al oído:"sigue, sigue..." no estaba segura de quien sería, quizá era su angel de la guarda que trataba de ayudarla. Y siguió pataleando aunque cada movimiento le costaba la misma vida... de pronto se dió cuenta de que su cuerpo flotaba solo.. y... ¡córcholis! abrió los ojos y vio que la leche, a fuerza de batirla con los pataleos se había convertido en mantequilla, una  masa espesa  y dura que le permitió llegar hasta el borde del bote y salir de allí.


No quiero cansarte más, procuraré escribirte pronto. Siente un calido abrazo mio y te repito que te tengo siempre en el corazón.

jdiana

2 comentarios:

Aurora dijo...

amigas como tu, hacen que siga batiendo mis patitas en la leche. Ayer fui al cine, despues de 6 meses sin poder hacerlo y escogi INVICTUS(Invencible), dice Mandela en la pelicula... yo soy dueño de mi alma, capitan de mi destino y sabes... ese sera mi himno a partir de ahora.

Yolanda dijo...

Que bueno es tener una amiga como tú,que suerte tiene Aurora...
Eres una gran persona, que a pesar de la adversidad, sacas fuerzas para animar a gente que tu sabes muy bien como se siente.
Un beso muy grande